Muchos clientes suelen quedarse sorprendidos cuando me piden un número de contacto y les digo que no tengo teléfono de atención al cliente. Si además estoy delante de ellos y con el móvil en la mano imaginaos la cara que se les queda.
Hay algunos, los menos, que entienden por qué lo hago pero la mayoría no lo hace. He perdido clientes por esta razón pero me da exactamente igual. La decisión de no volver a dar un número de atención telefónica no fue tomada a la ligera y por gusto.
Mis razones para no tener un teléfono de atención al cliente
El teléfono es el elemento más molesto de una oficina, es un ladrón de tiempo y energía.
Los clientes suelen usarlo para contarte sus penas y su vida. Si después les dices que les cobras ese tiempo se echan las manos a la cabeza.
Al obligarlos a escribir qué necesitan suelen darse cuenta de lo realmente importante y concretan mejor sus especificaciones y necesidades.
Es un gasto adicional, si no das el tuyo personal.
No suelen entender de horarios. Llamadas a las 7:00, 20:00,21:00, etc… Whatsapp de madrugada o la mezcla de ambos los fines de semana.
Si no les contestas al momento, se piensan que los estás ignorando.
No entienden que tienes más cosas que hacer que escucharlos.
Cuando estás programando y concentrado en algo esa llamada de «5 minutos» hace que pierdas 15 o 20 minutos en lograr el mismo nivel de concentración.
¿Por qué dejé de dar mi teléfono?
Cuando empecé mi andadura como autónomo, por miedo, daba mi número a cualquiera y entonces descubrí lo que era la esclavitud telefónica. Llamadas para cualquier chorrada, llamadas interminables, tardes, noches, fines de semana,…
Entonces tuve a una clienta que me llamaba y se pasaba 1 hora o 2 contándome lo mal que le iba, en que la podía ayudar y me dio pena. Yo la escuchaba, le proponía cambios en su web, le ayudaba a dar de alta productos, a categorizar su tienda, me contaba cosas personales, enfermedades con las que luchaba y yo la seguí escuchando.
Llegó el primer pago del proyecto, la pobre mujer pese a su enfermedad me pago a los 15 días de la factura aunque tuvo que desplazarse a otra ciudad porque no podía hacerlo por internet.
Cuando ya tenía todo terminado, dejó de llamar, no contestaba a mis emails y yo me preocupé realmente. Pensaba que le había pasado algo grave, pasaron las semanas y de pronto un día recibo una llamada. Era ella. Me decía que su tienda online no vendía, ni buenas tardes, ni cómo estás, ni perdona que estuviera desaparecida. Yo tenía la culpa de que nada funcionara en su vida, la web que yo había hecho era la causante de todos sus problemas físicos y económicos.
En el momento que conseguí calmarla le mostré que podía meter un producto en el carrito y pagarlo, así que no entendía qué culpa tenía yo de que sus productos no fueran atractivos y de que no invirtiera nada en promoción. La respuesta final de ella fue: pues la mitad que te debo no te la voy a pagar.
Con cara de gilipollas colgué y directamente me puse en contacto con un abogado que me comentó que me iba a costar más tiempo, dinero y disgustos meterme en denunciarla que dar por perdido mi tiempo y dinero.
Lo peor no era el dinero, sino el tiempo que gasté en escucharla y en comprenderla. Más todavía la sensación de ser idiota que se me quedó.
Desde ese día hice mis tarjetas sin número de teléfono y no se lo doy a nadie.
Conclusión
Hay medios actualmente disponibles para no tener que dar un teléfono a tus clientes. Skype, Hangout, email, twitter, etc…
Los clientes que no vivan en tu país lo entenderán perfectamente y cada día más lo hacen porque se ven reflejados cuando les explicas las razones.
Si tu cliente no es capaz de contarte en un email qué quiere lograr con su proyecto realmente no tiene claro lo que necesita.
¿Tienes alguna historia parecida? ¿Después de leer esta entrada vas a dejar de dar tu número?
Cuéntamelo en los comentarios.
La verdad es que entiendo perfectamente a Ismael y, sin haber hablado nunca con él, llevo contratando sus servicios muchos años.
Gestiona a la perfección el trabajo que le pido por email sin necesidad de «perder» el tiempo en llamadas y audios de whatsapp.
Un profesional de 10 que sabe lo que cuesta atender a sus clientes.
Muchas gracias por todo.
Entendiste desde el primer momento que mi forma de trabajar no dependía de interminables reuniones y llamadas.
Pau, es una cliente, empresario y persona como pocas.